
Préstamo entre Familiares: Cómo Formalizarlo y el Modelo 600
Pedir dinero a un padre, un hermano o un tío es la financiación más antigua del mundo: sin intereses, sin comisiones y sin scoring. Pero lo que casi nadie sabe es que, si no se formaliza bien, Hacienda puede tratarlo como una donación encubierta — y ahí sí hay impuestos. Hacerlo bien cuesta una tarde de papeleo.
Qué es un préstamo entre familiares
Es un acuerdo por el que un familiar presta dinero a otro con compromiso de devolución, con o sin intereses. Es perfectamente legal y puede ser al 0 % de interés — a diferencia de lo que ocurre entre empresas, entre particulares no se presume onerosidad si se pacta expresamente la gratuidad por escrito.
Su gran ventaja frente a un préstamo personal: coste cero o mínimo. Su gran riesgo: mezclar dinero y familia sin reglas claras, que es como suelen empezar los disgustos en las cenas de Navidad.
Cómo formalizarlo paso a paso
- Redacta un contrato por escrito. No hace falta notario (aunque puedes elevarlo a público); un contrato privado firmado es suficiente. Debe incluir:
- Identidad de prestamista y prestatario (nombres, DNI, parentesco).
- Importe prestado y forma de entrega (transferencia, mejor que efectivo: deja rastro).
- Interés pactado — o la mención expresa de que es al 0 %.
- Plazo y calendario de devolución (cuotas mensuales, pago único, etc.).
- Qué ocurre en caso de retraso.
- Fecha y firma de ambas partes.
- Presenta el modelo 600. Es la autoliquidación del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales en tu comunidad autónoma. Los préstamos entre particulares están exentos, así que no pagarás nada — pero presentarlo es obligatorio y es la prueba ante Hacienda de que es un préstamo y no una donación. El plazo habitual es de 30 días hábiles desde la firma.
- Devuelve el dinero con rastro. Haz las devoluciones por transferencia con concepto claro ("devolución préstamo"). Si Hacienda pregunta dentro de unos años, los movimientos bancarios son tu mejor defensa.
El tratamiento fiscal, en claro
- Si es al 0 %: ni el prestamista ni el prestatario tributan, siempre que el contrato y el modelo 600 respalden la operación y haya devoluciones reales.
- Si hay intereses: el prestamista debe declararlos en su IRPF como rendimiento del capital mobiliario.
- Si no hay papeles ni devoluciones: Hacienda puede recalificarlo como donación, y el Impuesto de Donaciones entre familiares varía enormemente según la comunidad autónoma y el grado de parentesco. Es el escenario a evitar.
Consejos para que no acabe mal
- Presta solo lo que puedas permitirte no recuperar — el consejo clásico existe por algo.
- Pactad cuotas realistas para el prestatario, igual que haría un banco al evaluar la capacidad de pago.
- Si el importe es grande, valorad elevar el contrato a escritura pública.
- Y si la operación empieza a ser compleja —importes altos, varios familiares, garantías— compara si un préstamo regulado no simplifica las cosas.
En resumen
Un préstamo entre familiares bien hecho es contrato escrito + modelo 600 + devoluciones por banco. Cuesta poco y evita dos problemas serios: los malentendidos familiares y la recalificación como donación. Si prefieres no mezclar dinero y familia, siempre puedes comparar préstamos personales y ver cuánto te costaría la alternativa.


